(...) Qué rápido se borra un instante de amor para dar pie a un instante de odio. Basta con un comentario para que todo cambie en el acto. Pienso en cómo el amor y la guerra se sostienen sobre los mismos cimientos. El cómo los momentos más oscuros, los momentos de más miedo, se convierten en los de más valentía si me enfrento a ellos. Cuando te sientes más débil que nunca terminas demostrando más fuerza, cuando estás en lo más bajo de repente subes más alto de lo que jamás has estado. Esos opuestos son colindantes y en muy fácil alterarlos. La desesperación puede alterarse por una simple sonrisa de un desconocido; la confianza puede convertirse en miedo por la llegada de una presencia molesta. (...) Todo está al borde, siempre a ras de la superficie, una leve sacudida, un temblor, hace que las cosas caigan. Tan semejantes entre sí los sentimientos.
Recuerdos prestados, Cecelia Ahern.