jueves, 23 de septiembre de 2010


(...) Y entonces la besé. Mis labios rozaron los suyos en una caricia suave, controlada. Incluso en aquel momento, no pude evitar analizar la situación, preguntarme cómo reaccionaría Grace y qué pensaría de mi, maravillarme ante el temblor que me había tensado la piel, contar los segundos que pasaban desde que nuestros labios se tocaron hasta que ella abrió los ojos.
Grace me sonrió y habló con suavidad, pero también con aire burlón.
-¿Eso es todo?
Volví a posar mis labios en los suyos, pero esta vez el beso fue muy distinto. Fue un beso que valía por seis años, un larguísimo instante en el que sus labios cobraron vida bajo los míos y saboree en ellos naranja y deseo. sus dedos se enredaron en mi pelo y luego se anudaron en mi nuca, vivos y frescos sobre mi piel tibia. Me sentí salvaje y manso, hecho jirones y completo al mismo tiempo. Por primera vez en mi existencia como ser humano, mi mente no se separó de mis sentidos, no se puso a componer la letra de una canción o a memorizar la situación para reflexionar más tarde sobre ella. Por una vez en mi vida,
estaba allí,
solo allí.
Entonces abrí los ojos y en aquel instante, solo existimos Grace y yo, nada más que los dos, ella con los labios apretados como si quisiera conservar mi beso en su interior, yo atesorando aquel momento tan frágil como un pájaro entre mis manos.

Temblor.

lunes, 20 de septiembre de 2010

(...)
Querida Rosie:
Sin tú saberlo di este mismo paso hace muchos años. Nunca llegaste a recibir aquella carta y me alegro, porque desde entonces mis sentimientos han cambiado radicalmente. Se han intensificad día tras día.
Iré directo al grano porque, si no lo digo lo que tengo que decir enseguida, me temo que no lo diré nunca. Y necesito decirlo.
Hoy te amo más que nunca, mañana te amaré aún más. Te necesito más que nunca, te deseo más que nunca. Soy un hombre de cincuenta años que se aproxima a ti como un adolescente enamorado y te pido que me des una oportunidad y que me correspondas.
Rosie Dunne, te amo con todo mi corazón. Siempre te he amado, incluso cuando tenía siete años y te mentí diciendo que no me había dormido mientras montábamos guardia para espiar a Papá Noel, cuando tenía diez años y no te invité a mi fiesta de cumpleaños, cuando tenía dieciocho años y tuve que mudarme a Boston, incluso los días de mis bodas, el día de tu boda, en los bautizos, en todos los cumpleaños y mientras discutíamos. Te he amado a lo largo de todo este tiempo. Hazme el hombre más feliz de la tierra aceptándome a tu lado.
Contesta, por favor.
Con todo mi amor,
Alex.

Donde termina el arcoiris.

domingo, 12 de septiembre de 2010



(...) Te mereces a alguien que te ame con todo su corazón, alguien que piense en ti constantemente, alguien que pase cada minuto del día preguntándose que estás haciendo, dónde estás, con quién estás y si estás bien. Necesitas a alguien que te ayude a hacer realidad tus sueños y que sepa protegerte de tus temores. Necesitas a alguien que te trate con respeto, que ame cada parte de ti, sobre todo tus defectos. Deberías estar con alguien que supiera hacerte feliz, realmente feliz, que te hiciera sentir las nubes de tanta felicidad.

Donde termina el arcoiris.